FÚTBOL-SUDAMERICANA
01 de diciembre de 2009
Río de Janeiro, 1 dic (EFE).- El entrenador brasileño Alex Stival 'Cuca' espera romper en la final de la Copa Sudamericana la mala racha que ha marcado su carrera como entrenador y acabar con el sino de morir en la playa, pero el desafío no se le presenta nada fácil a la luz de la derrota 5-1 que el Fluminense encajó en Quito.
Cuca es un estratega que ha sabido construir equipos atractivos y que juegan muy buen fútbol, pero el éxito le ha sido esquivo, por lo que se ha ido labrando numerosas supersticiones que utiliza para espantar a la mala suerte.
Lleva siempre varias figuras de santos en el bolsillo, se roe las uñas y se dice que no permite que el autobús del equipo dé marcha atrás porque puede hacer que retroceda puestos en la clasificación.
Este ex centrocampista de fútbol se precia de saber aproximarse a sus jugadores al tiempo que impone disciplina firme e imprime en el bosquejo de sus equipos su carácter fuerte y ganador.
El amor por la disciplina le viene desde pequeño, cuando ganó el apodo de Cuca, el nombre de un policía que patrullaba el barrio de Felicidade, de la ciudad de Curitiba (Paraná) en la que nació el 7 de junio de 1963.
Sin embargo, la exigencia de resultados rápidos -muy extendida entre las directivas de los clubes brasileños- y los caprichos del destino de este deporte le han llevado a despedirse de numerosos equipos, en varias ocasiones entre lágrimas, por fracasos estrepitosos cuando la gloria se encontraba al alcance de sus dedos.
Uno de los más sonados fue en la temporada 2007, cuando estaba a 20 minutos de llevar al Botafogo a las semifinales de la Copa Sudamericana, pero vio cómo sus jugadores entregaban el partido ante el River Plate argentino, que con un hombre menos anotó tres tantos consecutivos que enterraron las ilusiones de los brasileños.
Entonces, un Cuca desolado pidió la dimisión, admitiendo haber llorado por la falta de entrega de sus pupilos que, hasta ese momento habían mostrado el fútbol más exquisito de Brasil.
Nueve días después, pidió regresar al Botafogo, equipo que ha comandado durante más tiempo, y solo salió tras otro momento emotivo, cuando defendió a sus jugadores ante las provocaciones de los rivales, tras perder una final del torneo carioca ante el Flamengo.
Cuca fue un brillante centrocampista que llegó a ser convocado en una ocasión con la selección brasileña en 1991. Despuntó con el Gremio y también defendió a otros equipos brasileños como el Internacional, el Palmeiras y el Valladolid español.
Dos años después de colgar las botas comenzó a entrenar en el modesto Uberlandia y empezó una escalada de clubes hasta que hizo una gran campaña en 2003 con el Goiás, que le abrió las puertas del Sao Paulo.
Consiguió llevar al conjunto paulista a las semifinales de la Copa Libertadores de 2004, en las que fue eliminado por el Once Caldas con un gol en el último minuto, que le dejó la miel en los labios.
Después pasó por equipos como el Gremio y el Flamengo, hasta aterrizar en 2006 en el Botafogo, donde demostró sus mejores habilidades como entrenador, al conseguir un fútbol en momentos sublime con un elenco sin grandes estrellas.
Al salir del Botafogo comenzó la peor época del entrenador, que encadenó una serie de rápidos despidos, al fracasar en el Santos y en el Fluminense en 2008, al igual que en el Flamengo al comienzo de 2009.
En septiembre pasado aceptó nuevamente el reto de asir las riendas del Fluminense, postrado en la última casilla de la Liga en la jornada 22 con apenas 16 puntos, a pesar de contar con uno de los grupos considerados como más talentosos de Brasil.
Cuca fue el cuarto entrenador al cargo del equipo en el año tras el ex seleccionador Carlos Alberto Parreira, René Simões, Vinicius Eutrópio y Renato Gaúcho.
En 17 jornadas a cargo del club ha logrado lo que ninguno de estos técnicos: sacar al tricolor carioca de la zona de descenso.
Sin embargo, estuvo amenazado de despido, puesto que la directiva se interesó por fichar a Joel Santana cuando fue cesado de la selección de Sudáfrica, pero la espectacular remontada del equipo en la liga le ha salvado el empleo.